viernes, 18 de mayo de 2012

Todo tiempo pasado, fue mejor?

      Cuando me fue planteado este tema como alternativa para escribirles esta semana, Mariana explicó que iba a ser interesante ver las dos posturas tan enfrentadas, ya que yo claramente pensaba que todo tiempo pasado fue mejor que el actual.

      No recordaba haber sostenido eso, pero realmente suena muy a algo que yo pueda decir. Y me puse a analizar por qué pensaba que los tiempos pasados eran mejores…y entró a jugar la nostalgia.
      Me ví volviendo en el aire en mi rodado 20 por la calle Terrada volviendo a casa apurado porque sabía que me iban a retar porque llegaba mucho más tarde de lo permitido, feliz, después de haber pasado la tarde jugando a la pelota en la cancha que habíamos hecho con pintura en el asfalto sobre la calle Baigorria. Tenía las áreas, las medialunas, el círculo central, el punto penal. Un highlight de mi infancia.

      Me puse a pensar en los discos que salían a fines de los ’80 hasta fines de los ’90. Cowboys From Hell, el Álbum Negro, La Era de la Boludez, Ácido Argentino, qué se yo…puedo estar horas. Agarren cualquier banda y fíjense qué editó entre 1986 y 1996 y después vienen y me la cuentan.

      Pensé en el fútbol. Pensé en esos clásicos de cancha llena. Pero de cancha llena en serio, no de “Al visitante le damos 3500 entradas”. Cancha ardiendo, sin pulmones,  sin un carajo, clásicos de esos que tirás un alfiler desde arriba y pinchás a cuatro. Y en la cancha veintidós leones asesinándose, veintidós tipos que no daban una sóla pelota por perdida en los 90 minutos. Y no tenías tampoco que hacer una carpa en una esquina para conseguir una entrada. Pensé en la selección de Basile, pensé en el Diego, y el Diego nos borra jugadores increíbles de la época…se acuerdan de la selección de Holanda del mundial ’90? Por dios, quisiera ver una Eurocopa con esa Holanda de Rikjaard, Gullit, Van Basten, los hermanos Koeman, con aquella Alemania de Matthäus, de Vöeller, de Klinsmann, de Brehme! O por acá, el Diego tocando con Redondo, abriéndola para que pique el Cani y le pueda mandar el centro al Bati! Por dios! Me pongo a llorar acá, señor, usted vio algún All Boys- Arsenal? Usted vio en qué se convirtió San Lorenzo? Usted vio cómo River bajó a la B y perdió con Boca Unidos, que hace 10 años ni siquiera sabíamos del color de su camiseta, de hecho ni siquiera de su existencia? Usted vio jugar a Rumania? Es una murga y en los mundiales nos complicaba la vida con el forro de Hagi, hasta nos dejaron afuera de un mundial! Por dios, mi viejo! Claro que el tiempo pasado fue mejor!!


      …y  ya está, me hicieron calentar. No puedo pensar mucho más, el recurso del avance tecnológico no termina de convencerme. Fíjese Iorio. En 1991 escribió “Memoria de Siglos”. Cito: 

“Aunque en virtudes abunde y se juzgue inobjetable, cuando el humano se hunde siempre busca un responsable.
A menudo nos engañan escondidas apetencias. La culpa ajena es barata, regalarla no nos cuesta”

Hoy en día canta otras cosas. Cito:

“Una vieja y un viejo entraron a la covacha, se echaron unos cuantos polvos pa` matar la cucaracha. 
 Aflojá con los deditos que el anillo me lastima, aguantá que no es el sarzo, es la malla del reloj.”

      Cómo puede compararse el mensaje de texto y la relación por Messenger con la juntada en la esquina sin siquiera arreglar y caer todos a la misma hora, y conocer y ser parte del otro, y no esperar que le pasen cosas para comentarlas por Skype.

      Cómo puede compararse Sábato con alguien? Y García Márquez?

      Cómo puede compararse el hecho de comprar el disco, abrirlo, elegirlo porque costaba $23 si era internacional y recién salido, oler el librito, ver las fotos, leer las letras. El almacenero del barrio, no ese chino ortiba que está lleno de monedas y me las pide y te cobra el frío, y no está frío un choto. Eso! Hasta el frío era de mejor calidad, mi viejo. Era frío en serio, no esta lacra que ni tos saca. Déjeme de joder. Venir a discutir esas cosas...planteemos cosas serias, no ridiculeces...











(Nosotros éramos mejores en el tiempo pasado, no era el pasado mejor. Y seguramente seremos peores mañana y nos consolaremos que, no hace tanto, solíamos permitirnos todavía disfrutar de ciertas cosas.)

viernes, 11 de mayo de 2012

Estamos un paso adelante del universo


Le dije a mi compañero escribiente, (el muchacho de pelo largo que está en la foto de presentación del blog) hace un par de fines de semana atrás, - nene: estamos un paso adelante del Universo! -  y parece que le gustó…, porque me dijo casi inmediatamente que debíamos escribir sobre aquella poco felíz frase, por qué digo poco felíz?...bien, me es casi imposible escribir algo acerca de ella, este es el cuarto texto que empiezo y dudo que llegue a buen puerto, el primero era acerca  de cómo uno va por la vida creyendo que es el campeón del mundo y convenciéndose de que es diferente de los demás cuando en realidad no lo es tanto…, el segundo trataba de ser una autocrítica a mi soberbia y a rememorar todas las veces que mi madre me marcaba aquello como la más ruin y peor de mis virtudes…, obviamente, ese tampoco me convenció en lo mas mínimo, así que decidí dar un golpe de timón y hacer algo así como una narración en la cual ella, perdidamente enamorada de él  y él perdidamente enamorado de ella, construían una atípica relación que los posicionaba un paso adelante del universo, pero tampoco me gusto me parecía que caía en lugares comunes y además últimamente estoy a punto de inmolarme públicamente con algunos temas y ese se presentaba como una excelente oportunidad de la cual obviamente, debía huir corriendo sin darme un segundo apenas para mirar atrás.
Ahora bien estamos a jueves y yo no tengo nada, pero nada de nada, toda la semana trate de sentarme más no sea un rato, descontracturar como le dije una vez a Fer y dedicarme  a escribir…, pero nada…, las musas evidentemente han pasado de mí y tengo la espalda lo suficientemente rota como para ponerme a pintar el techo. Entonces me dí cuenta que estoy pasando por uno de esos momentos en los que quiero decir un montón de cosas, en los que yo misma me doy cuenta que soy un simple mortal y la verdad no me lo banco, no sé cómo hacer, no encontrarle la solución a cosas que a simple vista son sumamente fáciles, pero vaya a saber uno porque artilugio del destino o de uno mismo, se transforman en tragedias Shakesperianas y uno no les puedo encontrar la vuelta y los días pasan y uno tiene mil cosas en las que pensar, pero ahí está eso que no se alcanza a resolver, molestando, dando vueltas, rondando cual mosquito haciendo ruido en la oreja. Y la verdad no me gusta, no me gusta no poder resolver las cosas que verdaderamente podrían solucionar mucho de mi vida, no me gusta para nada esa cosa cobarde que suelo tener para la toma de algunas decisiones, ese sentido de la culpa que me salta encima y que me ahoga y que no me deja decir un montón de cosas en pos de no cagarle la felicidad a los demás.
Por este tipo de cosas huí a la idea de que alguien leyera lo que escribo, durante casi toda mi vida,  porque difícilmente hablando conmigo alguien pueda decir que realmente me conoce, pero leyéndome, si. Cometo constantemente sincericidios diría el antes citado participe de este blog que por suerte la mayoría de las veces me los autocensuro y si no siempre es bueno tener un amigo a mano que nos diga, - che no te tires el bidón de nafta encima y salgas corriendo con una caja de fósforos en la mano -…es así nomas, esta semana no puedo, como dije antes esta semana soy mortal, calculo que debe ser el cansancio también que provoca que uno se sienta más cerca del suelo, más acá y menos allá y de verdad esta semana estoy muy cansada, me ha costado muchísimo mantener todas mis pelotitas en el aire y de hecho todavía no termina…..pffffffff.
Así que sepan disculpar mis incapacidades, mi poca reacción para resolver mis problemas personales, mi batería haciendo ruido porque se acaba, mi torpeza de tratar de decir mucho para no lograr decir nada, mis no decir, traten de perdonar que no les cuente las veces que me pidieron que por favor me bajara del caballo para poder hablar conmigo y sobre todo que no les cuente que en realidad esto es un mecanismo de autodefensa porque tal vez… no, tal vez no, seguramente,  no hago muchas cosas en forma material, no las hago constante y sonantes, pero si las pienso, si las doy vueltas y les busco todo el tiempo la forma y cuando todo explota me cuesta un montón aceptar que realmente las hice mal o que alguna de mis acciones puede provocarle un mal mayor a alguien, entonces entro en fase, porque baraje un montón de posibilidades, un montón de variables y me quede con la que era conveniente para la mayoría, incluso a pesar de no ser yo parte de esa mayoría, pero las evalué, les dedique horas, imaginé todas las posibles respuestas, todos los retruques posibles y los mejore, fui a doble sobre sencillo y lo repensé una vez más hasta que por fin obre, más no sea sobre algo chiquito y zaz!..., esa sensación de que hablas pero que nadie entiende nada, que si me pusiera a hacer el mismo razonamiento con la perra en el patio de casa, al menos ella me daría la pata, pero no la pared en la que se convierten los otros a veces, invirtiendo la prueba, escupiéndole a la cara a uno que no tiene sentimientos, entonces me replanteo una y otra vez el hecho de que soy una boluda que muchas veces creo que estoy un paso adelante del universo, pero no contemplo que la mayoría de las veces ese paso me lleva a darme de lleno contra la pared que son los otros y que es la cotidianidad.
Gracias por entender, buena semana.


                                      Mariana.

Estamos un paso adelante del universo


Estamos un paso delante del universo. Somos los que no tenemos formas de hacer lindo lo horrible. Somos los que te consuelan con un cachetazo, somos el abrazo tardío. Vivimos a los pedos, pasamos por el costado como una exhalación, pero vemos lo que los demás no pueden ver estando quietos. Somos los que elegís cuando te das cuenta que todo lo demás es vacío. Somos una bomba que siempre está a punto de explotar y que nunca sabés hasta dónde pueden llegar las esquirlas. También somos las esquirlas. Estamos viendo todo desde arriba, desde abajo, desde la cama y desde el techo. No compramos análisis ajenos, no compramos buzones vencidos. Buscamos nuestras respuestas sólo para generar nuestras preguntas. Somos esos que llamás cuando las respuestas de tu entorno son pelotudeces.  Somos la antimoda y cuando la antimoda se hace moda nos abrimos. Tenemos personalidad. Somos nuestros principios. Compramos las zapatillas que nos gustan y no las que nos indica el estúpido mercadito berreta del dedito cortado. Escuchamos la música que nos llega, que nos mueve, y nunca es la misma que la que sale de la radio. Sabemos perfectamente a qué colectivo nos subimos. Dormimos poco y mal porque las horas del día no nos alcanzan para todo lo que tenemos que hacer. Hacemos todo lo que tenemos que hacer y lo que no hacemos es porque realmente no es importante. Comprobamos que los que nunca tienen tiempo son los que siempre hacen lo que realmente no es importante. No llenamos nuestra vida con otras vidas ni justificamos todo en otro. Nos hacemos cargo de nuestras cagadas y de nuestros logros. Criticamos a los que ponen todo en la mochila de sus hijos o su dios. Y en tu cara. Nos emocionamos con un Cabsha sobre un 0 km. Tenemos huevos. Muchos. Somos muy cagones. Siempre vamos al frente. No nos importa cuál sea el riesgo. Nos quedamos en el molde hasta que el vidrio se rompe. Lo barremos. Sabemos lo que te pasa. Nos gusta el fútbol con enganche. Nos gusta el sabor que tiene el vino compartido. Sabemos que nos subestimas en público. Sabemos que nos tenés miedo en privado. Sabemos que tu almohada nos admira. Sabemos que no nos entendés. Fomentamos que no nos entiendas para ver si subís de nivel. ¿Fomentamos que no nos entiendas para ver si subís de nivel? No, sólo lo hacemos para verte fallar y reírnos. Nos reímos hasta llorar. Somos felices con muy poco, mucho menos de lo que pensás. Somos la mierda sin filtro, hijos de puta es un elogio. Sabemos qué valor tiene la amistad. Sabemos cuánto vale un mate con el viejo. Subimos la música para que vos sientas lo que yo siento y vos me decís que lo baje. Somos los que peleamos guerras que sabemos perdidas sólo para sentirnos vivos. Y sabés, nos sentimos mucho más vivos que cualquiera. Sabemos que existe la rutina y que es nuestra enemiga y por eso todavía no nos ganó. Sabemos que las papas fritas y la Coca Cola y los auriculares fuertes hacen mal y nos importa tres carajos. Sabemos que la vida es corta y no nos interesa preocuparnos por las pelotudeces esas que te alargan la vida sólo para aburrirte durante más tiempo. Sabemos que cada día puede ser el último y por eso atentamos contra nosotros mismos. Jugamos a la ruleta rusa cuando le tenés miedo a la gomera. Tenemos el ancho de espadas y te copamos la parada con el cuatro de copas. Estamos un paso adelante del universo y por eso llevamos tatuado el gen de la autodestrucción y nos preparamos durante todo este tiempo para que cuando eso pasa vos llores y nosotros nos caguemos de risa. Como sigas sin esforzarte en alcanzarnos va a ser así siempre. Vos sos el universo. Y estamos un paso adelante del universo.

Fer

viernes, 4 de mayo de 2012

La manipulación de los recuerdos


Hay momentos en los cuales uno es muy bueno consigo mismo, y creo que determinadas cosas no fueron tan graves o determinados papelones no fueron tales, pero la verdad es que si fueron graves y la gente todavía nos recuerda llegando sin el uniforme el día de la entrega de diplomas de la secundaria…eso pensaba el sábado a la noche mientras buscaba la forma de descular las fuentes que me habían dado de “tarea” la semana pasada en la Facultad… uno manipula sus recuerdos, a veces movilizados por la propia vergüenza de un momento, a veces para no volver a sentir eso que nos dolió tanto, a veces simplemente para que no se note la propia estupidez.
Un lugar donde se puede ver la manipulación de recuerdos en su mayor expresión es en los velatorios…el muerto esta ahí, ni enterado de quien fue y de quien dejo de ir… pero las cuñadas están más presentes que nadie, diciendo a quien quiera oír y a quien no también (vamos a quien no lo han asaltado en un velorio, algún pariente del muerto, en medio de una crisis de llanto) sobre las innumerables virtudes del finadito. Yo me acuerdo perfectamente del velorio de mi abuela, había sido por boca de sus hermanas e incluso de mi propia madre la mujer del año, si aquella Linqueña que había criado a sus 11 hermanos, que se había casado con un panadero, que con el esfuerzo diario habían logrado construir su pequeña casa en Ramos Mejía, y que había terminado sus días junto aquella máquina de coser que la misma Eva Perón le había regalado una tarde en la que había ido a visitar la escuela donde mi abuela era directora, entre lagrimas y sollozos todos recordaban a aquella mujer,  pero nadie decía que es misma mujer, había criado 11 hermanos, porque no le quedaba otra, porque mi bisabuela era una tana mala que le daba a la matraca a más no poder y había tenido 12 hijos, y que mi abuela siendo la mayor le toco comerse el caramelo de cuidar a sus hermanos, porque mi bisabuela obviamente, tenía que cocinar, lavar, planchar y demás cosas para 14 personas (si la contamos a ella y a mi bisabuelo), mi madre no decía que mi abuela había logrado ser directora después de laburar durante casi toda su vida doble turno y que había repetido con ella la propia historia de su vida, no contaba que tenía 7 años y tenía que preparar el puchero para las 8 de la noche cuando llegaba mi abuelo, porque la gran mujer salía a las 6 de la tarde del colegio y el tiempo no le daba….ojo, no discuto la grandeza de mi abuela, lo que me jode es que solamente se usan los buenos recuerdos, o quien fue a un velorio alguna vez y escucho – menos mal que reventó el cagado este, ahora no jode a nadie más!-.
Ojo que yo también lo hago, me recuerdo mucho más brillante en mi adolescencia de lo que seguramente era, y de eso me hizo dar cuenta la profesora de psicología el año pasado, cuando me dijo: -uno idealiza demasiado su adolescencia -… y si puede ser, yo sé perfectamente que las amigas que en aquella época tenía eran una manga de idiotas, que vivían según les decía la “Para Ti”, pero creo que el vinculo que nos unía no era tan fuerte, construí un recuerdo en el cual yo me daba cuenta de que eran estúpidas y que no les daba más importancia de la cual merecían,  lanzando caras de superioridad ante las tragedias de cómo vestirse el sábado a la noche, pero la verdad es que yo estaba ahí, que me sentaba todas las tardes en la plaza con ellas, y que seguramente si en aquel momento hubiera tenido el la sensación a la cual me trasporta el recuerdo que construí de aquellas amistades, no habría pasado más de una hora en toda mi vida con esa gente, pero bue…ahí estoy, reconociendo el grupo desde el grupo y adelantándome a las tragedias, viéndolas venir con una ceja levantada.
Seguramente, fui muy feliz, allá por mis 18 años con Juan Pablo, pero no, elijo pensar que era un salame, un soberbio que se bajaba del auto si yo atinaba a querer manejar, que compraba 4 entradas en el cine para que nadie se pudiera sentar junto a nosotros cada vez que íbamos a ver una película…que leía las revistas “Gente” de la madre (de esto me acabo de acordar, y juro que cerré los ojos y moví la cabeza como diciendo, porque estaba de novia con ese boludo…ven otro claro ejemplo de que incluso ahora mientras escribo, manipulo los recuerdos, poniendo por arriba algo que yo creo malo en detrimento de todo lo bueno que el flaco tenía.), pero bueno volviendo, yo me acuerdo que la pasábamos bien, que nos gustaba comer unas milanesas que hacían en un barcito cerca de la estación de Morón, que íbamos mucho al cine a pesar,  que el muchas veces se dormía viendo la película, me gustaba cuando estudiábamos juntos y me molestaba de sobre manera cada vez que venía Adrian, pero ahora hago fuerza y no me puedo acordar de ningún sábado sin Adri ahí con nosotros, no entiendo demasiado bien porque pongo lo malo sobre lo bueno, porque no es que todavía este enamorada del flaco, no, de hecho soy  más que feliz hoy por hoy con mi marido y estoy claramente convencida que por nada en este mundo dejaría a Matías y menos por un tipo como aquel, pero ahí está,  hecho pelota en mis recuerdos, me he encontrado incluso a mi misma diciendo cosas tales como, poooobre él me quería tanto…. yegua! Eso es lo que soy, si yo también lo quería, aaaaaaaaaaaaaah!, pero ojo!, él me quería más (me retruco a mi misma)….no sé!... no me acuerdo quien quería mas a quien y además de donde saque ese convencimiento de que él me quería...claramente manipulé y construí recuerdos de los cuales ni siquiera yo misma tengo la certeza de si fueron o no así.
No sé, creo que tampoco es bueno recordar a las personas o a los momentos tal como fueron, creo que descubriría que un montón de cosas que yo recuerdo como especiales, se volverían sosas, chatas e incluso no merecerían ser recordadas, será por eso que agarro las fibras y las lleno de colores y dibujitos que no tenían en realidad y que hago incluso mucho más oscuras cosas que en verdad no lo fueron tanto, no sé en realidad de cuanto me acuerdo de los momentos con mis abuelos o si fueron las cosas que mis viejos me contaron tantas veces que me hicieron construir ese recuerdo, que pude manipular y moldear de mil formas hasta el punto en que quedo perfecto y tal cual como está ahora y que me permite en esos momentos en los que  uno mira para no sentir angustia alguna, sino que me roban una sonrisa.



Mariana